La demencia vascular

Estimulación fisica y mental para la demencia vascular

La demencia vascular (DV) es otra de las demencias más habituales con las que nos encontramos. La palabra vascular hace referencia a la circulación sanguínea, por tanto, estamos hablando de un tipo de demencia en el cual interviene de forma muy importante este factor.

La Vascular es un tipo de demencia que se origina “repentinamente”, bien porque la persona sufre una embolia o ictus severo, o bien porque se van produciendo pequeños infartos cerebrales. A partir de este hecho, el cerebro queda afectado y se pierden algunas capacidades mentales. El deterioro de estas capacidades, a diferencia de la demencia tipo Alzheimer (DTA), es escalonado. Puede ocurrir que durante un período de tiempo la persona no empeore o se muestre estable durante años, e incluso, que presente una discreta mejora. Aun así, en la mayoría de casos la demencia empeora y avanza de forma inevitable.

A menudo puede ocurrir que la DV se confunda con la DTA, ya que puede presentar los mismos síntomas; la diferencia está, sobretodo, en la causa que provoca la enfermedad, que en el caso del Alzheimer es desconocida y en el caso de la Vascular es el ictus.

El deterioro de las capacidades mentales, en el caso de la DV suele ser desigual, dependiendo de la zona del cerebro que haya quedado afectada por la embolia o infarto cerebral. Pueden aparecer cambios evidentes de personalidad (la persona se vuelve pasiva, o demasiado activa, haciendo cosas que antes no hacía, ve o piensa cosas que no son reales, se enfada con facilidad y sin motivo aparente…), lentitud excesiva en los movimientos, alteraciones, en el caminar, problemas de memoria relacionados con la incapacidad de aprender nueva información o para recordar información que ya se ha aprendido, alteraciones del lenguaje, tanto en el habla como en la comprensión, problemas de concentración, e incluso depresión.  

Desgraciadamente, de la misma manera que en otros tipos de demencia, la vascular una vez ha aparecido, no tiene un tratamiento curativo; aun así, son muy importantes los fármacos que controlen la circulación, el colesterol, la diabetes, la hipertensión, ya que estos son factores de riesgo que pueden llegar a provocar esta enfermedad. Por otra parte, es muy importante para el mantenimiento de las capacidades mentales el mayor tiempo posible la estimulación física y mental de la persona, porque aunque haya enfermedad, hay que recordar, que SIEMPRE HAY ALGO QUE SE PUEDE HACER.

 

Mònica Garcia Alcántara

Psicologa del centro

Residencia Sta. Maria del Tura